
DUELO.
En unas horas marcharé con mis compañeras por las calles del centro de Tandil. Saldremos del Monumento a la Memoria y allí regresaremos, para no olvidar.
Han fusilado a un profe, como nosotros.
Ya había sido juzgado, sumariamente condenado, alegremente ejecutado con un disparo en la nuca.
Carlos Fuentealba tenía la determinación de luchar por una mejora en la situación salarial del gremio docente y la ilusión de cambiar la educación en su provincia, trabajaba en una escuela de los suburbios, en la capital de Neuquén, una provincia de los suburbios argentinos. En esta Argentina de los suburbios del mundo.
Marcharemos con nuestra cinta negra en las solapas. Avisaremos en nuestras escuelas que esto no es una huelga, es una jornada de duelo, de impotencia.Nos han ensangrentado las aulas.
Nos han lastimado el alma.
Leeremos, al final, la carta que le escribió un compañero de sus luchas, haremos un minuto de silencio, cantaremos el Himno.
No leeremos ninguna adhesión de los que quieren subirse a la sangre de Carlos para sus campañas de ocasión.
Hoy no será día para dirimir responsables políticos o gremiales, no será día de sellos en papeles escritos con las muletillas militantes descoloridas, hoy será un día para reemplazar las palabras trilladas y huecas por maestras en las calles, plenas de dolor, de impotencia, de furia, de conciencia.
Raúl Guevara

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